TAWANTINSUYU: Los Incas y los planetas


La astronomía fue uno de los estudios de mayor importancia para la civilización Inca, y claro que lo desarrollaron muy bien. Pudieron definir no solo constelaciones, estrellas, el paso del tiempo, el cambio de estaciones, sino también a los planetas, a los cuales les pusieron nombres.

Escribe: Erwin Salazar Garcés*
Puriq Qoyllur (Estrella Caminante) fue el nombre que los sabios del Tawantinsuyu dieron a los planetas.

Y es que para cualquier observador atento y perseverante es fácil darse cuenta que en el cielo estrellado, luego de algunas semanas de observación paciente, hay ciertas “estrellas” que van desarrollando movimientos aparentemente erráticos por entre las demás estrellas. Algunas de ellas, con movimientos lentos, parecen quedarse rezagados ante las demás estrellas (caso de Júpiter o Saturno) y otras que algunas veces parecen adelantarse a las estrellas por unas semanas y luego regresar en sentido contrario o aparecer un tiempo de un tamaño pequeño para luego retornar convertido en una enorme “estrella” luminosa (caso de Marte) ; y por último, otras que solo se ven al atardecer o al amanecer y nunca llegan a situarse en el cenit (caso de Venus y Mercurio). Cinco son estos errantes del cielo que se les puede ver a ojo desnudo (simple vista) y hay que ser muy poco curioso o demasiado indiferente para no darse cuenta de sus cambios de posición cuando se observa el cielo nocturno durante una temporada.
Estos cinco Puriq Qoyllur fueron ampliamente conocidos y observados por los sabios especializados del Qosqo (Los Hamaut’as, Willaq Umu, Killawata Qhipukamayuq, etc.) quienes sabían de sus movimientos dentro del ordenamiento cósmico. Lo que desconocemos es el aspecto astrológico que pudieron representar los planetas para nuestros sabios. No hay referencias concretas para saber si los planetas “influían” en las acciones humanas o que “determinaban” hechos extraordinarios.
Sabemos, por nuestras largas jornadas de investigación, que el significado que le dan a cada uno de los Puriq Qoyllur en algunos pueblos andinos, está muy influenciado por la astronomía occidental; sin embargo, también se puede pensar que tal vez hayan ciertas coincidencias con otras culturas o alguna raíz primitiva que nos lleve a pensar que alguna vez las culturas ancestrales estuvieron relacionadas ¿Puede alguien negar ésa posibilidad?
Revisemos, para comenzar, la lista de estos cinco planetas y sus nombres quechuas:
Mercurio: Qhatu Illa
Venus: Ch’aska
Marte: Auqayuq
Júpiter: Phirwa
Saturno: Hauch’a

Sobre el significado de cada uno de los nombres quechuas hay una variedad muy grande de interpretaciones no habiéndose llegado a un acuerdo debido a la falta de un acuerdo y consenso entre los investigadores. Sin embargo, intentaremos algunas definiciones.
Sin duda alguna, entre los planetas conocidos destaca Venus o Ch’aska por ser el planeta más brillante y por ser el de los movimientos más fácilmente discernibles. Ch’aska aparece una veces en el cielo del amanecer y otras en el cielo del poniente. En el término de un año se posiciona por muchas semanas unas veces antes del orto y otras después de la puesta del Sol pero jamás se aleja demasiado del astro rey debido a que su órbita es interior, es decir, que se halla entre la Tierra y el Sol.
Los Inkas pensaban que Ch’aska era un sirviente del dios Sol y por eso siempre estaba cerca de él, dispuesto a servirlo. Los cronistas españoles interpretaron como un paje del rey Sol. Ch’aska significa cabellos desordenados o enredados lo que tal vez sirvió para explicar el brillo tan intenso, a manera de rayos, que tiene este planeta.
Otro planeta importante fue Júpiter debido a que también tiene un intenso brillo pero su recorrido orbital es diferente al de Venus. Júpiter “camina” muy parsimonioso por el cielo avanzando siempre hacia el Este en su movimiento aparente por el cielo. Nada lo detiene y siempre aparece brillante y conspicuo entre las constelaciones. Es característico su color amarillento – verduzco lo que difiere de Venus que se ve blanco. Se le conocía con el nombre de Phirwa (su significado es poco conocido) y se dice que este planeta era el protector de las Qollqas (almacenes de alimentos deshidratados y otros) que por todo el Tawantinsuyu abundaban a fin de que nunca falte abastecimientos y reservas para los tiempos duros de hambruna y/o escasez.
El planeta Marte también era bien conocido debido a su inconfundible color rojizo y a las épocas de acercamiento a la Tierra, fenómeno que se observa cada dos años. En cada acercamiento Marte aparece grande y brillante convirtiéndose en una “estrella” de brillo espectacular que provoca admiración de todo el que lo ve. Se dice que representa al patrono de las guerras y acciones militares por eso lo llamaron Awqayuq (derivado de Awqa que significa enemigo, guerrero, soldado, etc.)
Saturno era conocido por el nombre de Hauch’a y era para los hombres andinos la “estrella” que podía traer pestes y enfermedades así como infortunios. En realidad poco se sabe del conocimiento de este planeta que también tiene un brillo intenso y una coloración amarillenta. Sobre el nombre Hauch’a poco se sabe sobre su real significado pero se asocia con una hierba venenosa y con la peste.
Finalmente, Mercurio, el planeta que solo se ve en contadas oportunidades también tenía un nombre quechua: Le llamaron Qhatu Illa que traducido libremente sería “Mercado o lugar de trueque de la madrugada o inicio del día” Y es que este planeta era el protector de los que llegaban a la gran capital trayendo sus productos o mercaderías para ser intercambiados por otros de la zona. Sabemos que grandes caravanas de llamas cargadas con pescado seco y mullu (conchas de mar, indispensables para los rituales) llegaban desde el Chinchaysuyu o cargamentos de Qañiwa, Ch’uñu (papa deshidratada), Ch’aqo (una arcilla medicinal), etc. llegaba del Qollasuyu. Del Antisuyu llegaba la hoja sagrada Kuka (coca), frutas de la selva, pieles de tigrillos, boas y otros reptiles.
Mercurio por ser un planeta interior también es visto siempre cerca del Sol; unas veces por delante y otras veces por detrás solamente que nunca se aleja tanto como Venus porque su órbita no se lo permite.
En conclusión, los Incas determinaron con gran precisión no solo los movimientos del sol, de la luna, de venus, y de Marte; agruparon las estrellas en constelaciones (que no coinciden con las nuestras); conocieron la existencia de los cometas; la frecuencia de los eclipses de sol y de luna; y pudieron crear un complejo calendario. 
Fuente: Este artículo fue publicado originalmente en www.qoyllur.blogspot.com
* Erwin Salazar Garcés, es Cusqueño, Profesor, Astrónomo aficionado con más de 30 años observando estrellas variables, cometas, novas y otros. Conferencista de temas de Astronomía e investigador de la Etnoastronomía y Arqueoastronomía Andina. Es miembro de: Liga Iberoamericana de Astronomía(LIADA), Instituto Peruano de Astronomía(IPA), American Association of Variable Star Observers (AAVSO), Rede Brasileira do Astronomia (REA-Brasil), Fundador del Círculo Astronómico Cusco y Director Científico del Planetarium Cusco.
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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