HISTORIA: La batalla de Huamachuco, la última gran batalla de la Guerra del Pacífico


El martes 10 de Julio de 1883 en las afueras del pueblo de Huamachuco se libró la última batalla entre las fuerzas militares  de ocupación chilena y las fuerzas de la resistencia peruana dirigidas por el Gral. Andrés Avelino Cáceres.

El 10 de julio de 1883 se libró la Batalla de Huamachuco, el último enfrentamiento armado importante entre los ejércitos de Perú y Chile, y que llevó a que Miguel Iglesias, apoyado por el gobierno chileno, firmara posteriormente el Tratado de Ancón, en que cedía territorio peruano al invasor.

Andrés Avelino Cáceres, el estratega peruano que lideraba un ejército de campesinos, sin dinero y pocas armas, era temido por Chile, e incluso ofrecían una recompensa por su cabeza, pero el caudillo siempre salió bien parado en todas las batallas donde peleó.
La batalla fue sangrienta: Cáceres con el inmortal batallón Zepita y su legendario caballo “El elegante” arengaba a la tropa, y empezamos ganando la batalla, el enemigo comenzó a retroceder, la victoria estaba cantada, y en momentos en que el invasor retrocedía, las municiones se nos agotaron, envalentonando el adversario, que regresó y bayoneta en mano se enfrentó a un ejército que solo se defendía a culatazos. Perdimos el 80% de nuestros combatientes y en un momento Cáceres, que estaba en línea de fuego, fue rodeado por los chilenos. Muchos pensaron que lo habían matado, pero fue su caballo quien lo salvó, pues pudo saltar una acequia y agachándose sobre el animal sintió las balas encima de su cabeza, enrumbó a las alturas con un puñado de peruanos y posteriormente marchó a la sierra para organizar un nuevo ejército.
Retrato del "Tayta" Cáceres
Antecedentes de la Batalla de Huamachuco: Invasión de Chile al Perú
Después de terminada la campaña marítima de la Guerra del Pacifico, las tropas chilenas tenían como objetivo la capital del Perú, Lima, la cual caería tiempo después. Luego de capturar la ciudad de Lima los chilenos emprendieron campañas para controlar el interior del Perú y eliminar la resistencia nacional.
Durante la campaña chilena en los Andes, el Ejército de Chile sufrió muchas derrotas, por ejemplo, en Marcavalle, Pucará y Concepción, además de la destrucción de sus tropas debido a la falta de saneamiento.
El general Peruano Andrés Avelino Cáceres controlaba el valle del Mantaro y que, aunque brevemente tomó la ciudad de Huancayo. Estableció su comando en Tarma y se dedicó a reorganizar su ejército. En enero de 1883, Cáceres había formado una buena tropa de 3200 hombres en el centro del Perú, cifra más que respetable para enfrentarse al ejército ocupante, que había sido presa de enfermedades y había quedado diezmado tras as derrotas de Marcavalle, Pucará y Concepción.


Desarrollo de la Batalla de Huamachuco
Para derrotar a Cáceres y sus guerrillas, Patricio Lynch Sólo de Zaldívar, que comandaba como General en Jefe, el Ejército de Ocupación en Perú, planeó una estrategia para encerrarlos entre las fuerzas de Alejandro Gorostiaga con 2.000 hombres, que atacarían desde el norte y las de Ricardo Silva Arriagada que lo enfrentaría desde el centro. El coronel Estanislao del Canto, lo haría por el sur… Sin embargo rápido de movimientos y conocedor de la geografía de su patria, Cáceres, abandonó Tarma rumbo a Pomabamba con 2.300 hombres divididos en dos batallones: el del Centro, con cuatro divisiones de infantería, dos de caballería y ocho piezas de artillería y el del Norte, con dos divisiones de infantería, una de caballería y cuatro cañones. El itinerario fue riesgoso, por un camino de piedras, con un frío intenso, escasos de provisiones y de ropa adecuada para las inclemencias del tiempo y perseguidos por los chilenos. Arribados a Pomabamba prosiguieron hacia Cerro de Pasco.
En junio de 1883, Cáceres decidió atacar a las fuerzas chilenas separadamente, para impedir que se unan con sus refuerzos, ya que 700 efectivos comandados por el coronel Herminio González, se aprestaban a sumarse a las fuerzas de Gorostiaga, que ocupaba Huamachuco. La idea era atacar a González en Mollebamba, donde pernoctaría, impidiéndole llegar a Huamanchuco. Pero las tropas peruanas no pudieron evitar el encuentro entre Gorostiaga y sus refuerzos, que no tomaron el esperado descanso, y tomaron posición en el cerro Sazón, contando con los batallones Concepción, Talca y Victoria (de infantería), dos escuadrones del regimiento Cazadores a Caballo (caballería), dos compañías de zapadores, y nueve piezas de artillería.
Cáceres reunió una Junta de Guerra y decidió atacar a los chilenos en Huamachuco. La estrategia peruana consistió en dividir sus fuerzas, que habían quedado reducidas algo más de 1.400 hombres, víctimas de los chilenos, o del hambre, en tres frentes. A la izquierda, se ubicó Isaac Recabarren. En el centro, en el cerro Santa Bárbara, el Coronel Francisco de Paula Secada. Fuentes, a cargo de la caballería, se posicionó en el cerro Cuyulga, para reforzar el ataque por la izquierda. El coronel Silva tomó posición por la derecha. El problema era que si bien poseían rifles, carecían de municiones y bayonetas. Igual decidieron combatir para vencer o morir por su patria.

Inicio de la Batalla de Huamachuco
El 8 de julio de 1883 la fuerzas peruanas eran alrededor de 1.440 soldados, además de unos pocos cientos de guerrilleros campesinos llamado "montoneros" - tomaron posiciones en la colina de Cuyulga y la colina Purrubamba, que tenían vistas a la ciudad.
El combate de Huamachuco tuvo lugar el 10 de julio de 1883, en esa zona de los Andes peruanos, cuando a la madrugada, el centro del ejército peruano sufrió la embestida de los chilenos, que descendieron del cerro Sazón, que fue rechazada. La batalla comenzó a perderse para Perú, cuando Recabarren resultó herido y sus hombres perdieron todo control y orden. Pero aún los peruanos estaban mejor posicionados que los chilenos, lo que le dio confianza a Cáceres para asestarles el golpe final, con su artillería.
Ilustración de la batalla de Huamachuco
Después de cuatro horas de lucha, Andrés AvelinoCáceres casi podía saborear la victoria. Las fuerzas del general chileno Gorostiaga se redujeron a defenderse a sí mismos en sus parapetos en la parte superior de la cumbre Sazón. Fue en ese momento que los peruanos comenzaron a quedarse sin municiones. Ante este hecho, Cáceres cometió un error fatal: le ordenó a su artillería reubicarse en el valle frente a la colina con el fin de dar el golpe final. Gorostiaga vio este error táctico y ordenó una carga de regimiento de caballería dirigido por el Sargento Mayor Sofanor Parra, la artillería indefensa fue aniquilada por completo - los peruanos perdieron siete cañones en el proceso -, mientras que los artilleros fueron dispersados y asesinados.
Mientras tanto, los chilenos se reorganizaron rápidamente y lanzaron un contraataque masivo de bayonetas contra las líneas peruanas. Los soldados peruanos, que carecían de bayonetas, y casi sin municiones para ese entonces, sólo podía defenderse con las culatas de sus fusiles, pero los montoneros tenían lanzas para defenderse. El contraataque de la Armada de Chile rompió las líneas de las tropas peruanas que empezaban a desarticularse en el campo de batalla. Con este último ataque el ejército chileno logró la victoria y unos momentos después, la infantería apoyada por dos cañones tomó el campo base del Perú en la colina Cuyulga, poniendo fin a la batalla.


Los peruanos fueron aniquilados por los sables y las bayonetas chilenas, y los prisioneros fueron fusilados. La orden de esa masacre partió de Gorostiaga que consideró a los prisioneros como guerrilleros, y no como soldados. Cáceres, “El Brujo de losAndes” herido, logró huir.
En la imagen el óleo “El repase” del pintor español Ramón Muñiz, 1888. Se halla en el 
Museo Histórico Militar del Perú, Lima.
El saldo fue la pérdida de más de la mitad del ejército peruano (alrededor de mil hombres) formado en su mayoría por civiles campesinos, e incluso, adolescentes y ancianos, mientras que los chilenos lamentaron las vidas de 60 personas, entrenadas para la guerra.
El General Cáceres, tras lograr romper el cerco enemigo, se dirigió hacia Ayacucho para levantar un nuevo ejército. De allí el 12 de Agosto de 1883 escribió a Montero: "El Ejercito de mi mando sucumbió valerosamente... El desastre lejos de abatir mi espíritu, ha avivado más, si cabe el fuego de mi entusiasmo".
Posteriormente, Chile colocó en Lima a Miguel Iglesias como el presidente del Perú que el 20 de octubre de 1883, puso fin a la Guerra del Pacífico con la firma del Tratado de Ancón, favorable a las pretensiones chilenas con grandes concesiones peruanas que cedió la provincia de Tarapacá a perpetuidad, y transitoriamente a Tacna y Arica. Además, uno de los mayores héroes de Perú, el coronel Leoncio Prado, murió como consecuencia de esta batalla.
Así, pues, Huamachuco se convirtió en lo que Cáceres denominó la “Senda del Honor” (cf. Carta de Cáceres al ministro de guerra, Ayacucho, agosto 12 de 1883). Por ello, el legado de Huamachuco pervive, como símbolo de la voluntad inquebrantable de no doblegarse jamás ante la adversidad y de asumir con decisión y perseverancia inquebrantable la lucha contra todo aquel, sea invasor o entreguista, que pretenda atentar contra la integridad territorial del Perú. (Fuente)
Fuentes: www.laguia2000.com / www.trome.pe / www.historiacultural.com / www.diariocorreo.pe / www.connuestroperu.com / www.abrecht-group.com
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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