ARQUEOLOGÌA: Descubren fardos quemados durante la campaña de extirpación de idolatrías (VÍDEO)


Decenas de fardos funerarios, que fueron incinerados durante las campañas de evangelización cristiana en la época colonial, fueron descubiertos y rescatados por los arqueólogos del célebre oráculo de Pachacámac, sitio arqueológico ubicado en Lima, Perú.

Escribe: Roberto Ochoa
Pachacámac no deja de sorprender a los turistas que visitan sus instalaciones y a los propios investigadores del célebre oráculo prehispánico.

Esta vez se trata de un hallazgo con cierta dosis de macabro pero no menos revelador: durante las excavaciones en una de las pirámides principales del recinto se fueron descubriendo decenas de fardos funerarios incinerados antes de su entierro.
Se han logrado recuperar finas piezas textiles que adornaron
 los fardos funerarios.
Los arqueólogos liderados por Denise Pozzi-Scott pusieron manos a la obra y fueron rescatando entre las cenizas los restos humanos chamuscados acompañados de textiles, cerámicas y otras ofrendas funerarias.
Los arqueólogos han revisado solo dos ambientes e identificado los restos de más de 150 fardos quemados.
El equipo de investigadores de Pachacámac analiza los restos óseos hallados en las excavaciones.
Al principio creyeron que se trataba de algún ritual no registrado hasta la fecha en las investigaciones históricas, pero por la cantidad de los fardos, el proceso de quemado y la zona de hallazgo se reconoció que fue realizado en una etapa “tardía”, es decir, ichma o inca. Conforme avanzaron las excavaciones se formuló una hipótesis más que sorprendente: se trataría de fardos quemados durante la campaña de extirpación de idolatrías.
Como se sabe, estas campañas de evangelización cristiana tuvieron como epicentro la zona de Huarochirí que está íntimamente vinculada con los cultos al apu nevado Pariacaca y al oráculo de Pachacámac. Las inició el padre Francisco de Ávila, doctrinero de San Damiéna de los Checa, en 1609, más de 70 años después de la ‘conquista’ del Tawantinsuyo.
En algunos adobes quedaron impregnadas las huellas de las manos de los 
constructores.
El célebre Manuscrito Quechua de Huarochirí se escribió en base a la información realizada por los doctrineros. Se sabe también que los extirpadores juntaron cientos de fardos, conopas y otras piezas de culto prehispánico para luego incinerarlos en una ceremonia realizada en la Plaza Mayor de Lima. Está escrito pero nunca se hallaron las evidencias.
De confirmarse esta hipótesis, tendremos nuevos elementos para entender el proceso de estas campañas de extirpación de idolatrías que afectaron principalmente a zonas cercanas a la capital, como Huarochirí y Cajatambo... Y darán nuevas luces sobre la importancia del oráculo de Pachacámac.
Fuente: www.larepublica.pe
VÍDEO:
A
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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